Costumbres ticas que la gente rechaza

Carlos Vilchez Navamuel

figura-pensativa

En el sitio de Internet denominado Culturacr.net nos encontramos con un artículo escrito por Geovanny Jiménez Salas  titulado  “Los 6 hábitos culturales del costarricense que todos desprecian” Jiménez Salas nos dice que para llegar a estas conclusiones, se hizo una investigación donde se preguntaron ¿Cuáles eran las actitudes culturales que la gente más rechaza? y esto, dice el autor, lo hicieron respaldándose también en una investigación literaria.         http://www.culturacr.net/13/08/Los-6-habitos-culturales-del-costarricense-que-todos-desprecian.html?fb_comment_id=fbc_624808864219568_6514904_625862024114252#.UhtpxH_5FB

Nosotros pensamos que solo una parte de los costarricenses se pueden identificar con todos los hábitos que aquí se señalan, estamos seguros que donde los encontraremos más que todo, será en el área metropolitana, y que en cambio en las zonas rurales será extraño ver la doble moral y la corrupción porque no están tan acentuadas como lo indica esta investigación, la gente sencilla es honesta, los campesinos no serruchan el piso, ni son dados al choteo.

Aquí un resumen de lo expuesto por Jiménez Salas y nuestro comentario debajo de cada uno de ellos.

1) El serrucha pisos y el choteo.  Es muy común, tanto su aplicación como su mención en la charla del costarricense. Se trata de la acción de hablar mal y de actuar en contra del trabajo de los demás para bajarle el piso, es decir, que no crezca aun cuando tenga méritos. Azofeifa lo describió como la horizontalidad democrática costarricense: todos debemos ser iguali-ticos, pero si alguien resalta entonces estará en problemas.  Nuestro comentario:   Lamentablemente sí es cierto el concepto de serruchar el piso y el choteo es muy tico sobre todo en la Gran Área Metropolitana.



2) La indiferencia, el “porta mí” y el conformismo. En Costa Rica todo se hace chiqui-tico, solo para salir del paso, para pasar el curso con una nota mínima de 7, para cumplir con el trabajo; se trata de la “ley del mínimo esfuerzo” y que se asocia también con la costumbre de esperar que otros hagan el trabajo. Oreamuno habla en 1938 de dos cargos a la cultura tica: “la ausencia casi absoluta de espíritu de lucha, y la deliberada ignorancia hacia cualquier peligroso valor que en un momento dado conmueve o pueda conmover nuestro quietismo. Este otro hábito quizás se deba a que al costarricense se le ha enseñado durante décadas a ser empleado, y muchos lo que aspiran es a ser empleados públicos y no empresarios ni emprendedores.

3) La corrupción y la extendida cultura del “chorizo”. En este bello país, con grandes potenciales y capacidades, la corrupción se ha ido apoderando poco a poco, pero de manera decidida –como un cáncer de útero-, de todos los estratos de la sociedad. El tico ataca al político, y ciertamente ha germinado en política primero y de manera más oprobiosa, pero no se ve en el espejo, es más fácil culpar al gobierno y, mientras tanto, yo también incumplo las reglas y leyes, pero si yo lo hago entonces sí es válido.  La cultura del vivazo, a la que nos refiere una lectora, es un ejemplo claro de lo que se trata: aplicar la ley del mínimo esfuerzo, la indiferencia y ser astuto mediante el chorizo para conseguir riqueza y vivir cómodamente, sin importar el perjuicio hacia otras personas o la sociedad misma. Sí existe corrupción y sí hay personas que quieren brincarse la ley y los reglamentos, pero no son todos, son unos cuantos, la mayoría del costarricense es honesto. 

4) La doble moral y el berreo. Según las consultas realizadas hay una actitud cada vez más frecuente: el berreo, es decir, el quejarse de todo y contra todos, pero sin intentar resolver el problema o hacer algo para que cambie la situación negativa. Dice Azofeifa que el costarricense sufre de “pueril satisfacción de sí mismo”, es decir, se siente lo máximo, pero no pretende hacer nada para que sea cierto, se trata de una autocomplacencia sin sustento. El tico se queja de todo, de los políticos, de la corrupción, de los extranjeros (la xenofobia hacia nicaragüenses, colombianos, dominicanos y otras nacionalidades es evidente con solo oír hablar al tico), del fútbol y hasta de la cultura tica, es decir, de sí mismos. Este berreo tiene relación directa con la doble moral, con tirar la piedra y esconder la mano, o como dicen ahora, tirar piedras al cielo con techo de vidrio o escupir contra el viento. Esto sí está generalizado, pero quizás no tan acentuado.

5) Creer que lo extranjero es lo mejor. A pesar de que el tico se cree lo mejor, de que ha sido catalogado como el más feliz del mundo y que sufre mal de patria al viajar, en Costa Rica siempre tiene preeminencia el producto o servicio extranjero antes que el nacional. Si un conferencista, por ejemplo, viene a dar una conferencia es recibido y pagado muy bien, pero si lo hace un costarricense –con mejores o peores atributos- el choteo actúa y se le desprecia automáticamente. Un símbolo de esta actitud son los rótulos de los negocios, muchos de ellos en inglés, tratando de cautivar a un público élite o incluso común que prefiere lo de afuera “porque es mejor”. Esto quizás se debe a que Costa Rica no es un país industrializado, nosotros no producimos ni tenemos patentes de productos de consumo masivo sean estos relojes, perfumes, ropa, televisores, celulares  o tabletas, siempre hemos sido un país de agricultores, desarrollamos un poco la industria del turismo.

 6) La impuntualidad, la informalidad y la ausencia de compromiso. Cuando el extranjero llega a Costa Rica se sorprende de entrada por la “hora tica”, esa que dicta que si acordamos llegar a las 4 pm, en realidad es entre 4 pm y 5 pm. Para algunos un pretexto para ocultar la informalidad y la falta de seriedad con que el tico asume sus compromisos, la “hora tica” es tomada por las masas como parte del jocoso folclor que nos caracteriza. La ausencia de compromiso se ve en actitudes como decir “un día te invito a la casa”, o “un día de estos salimos a tomarnos un café”, entre otras expresiones que terminan siendo una forma cordial para no decir lo que se piensa “tengo pereza de que llegues a mi casa en realidad”. El tico en general sí es impuntual, pareciera que el tiempo no es importante para los costarricenses pero esto es también un hábito muy latinoamericano.  

Pensamos que estas costumbres aquí señaladas retratan la parte negativa del tico, pero es precisamente de estos hábitos que muchos costarricenses se quejan esperando que algún día desaparezcan.

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