¿Crisis ético-política en el país de la felicidad?

Por Carlos Vilchez Navamuel

Los múltiples sucesos en los últimos meses en el que hacer político nos confirman que estamos metidos en una crisis profunda que tiene que ver con todos y cado uno de los ciudadanos que compartimos este terruño y no solo -como se ha pretendido- lo que está relacionado con lo ético político en el país de la felicidad.

Diputados, funcionarios públicos de alto rango y dirigentes políticos cuestionados, mal manejo de los fondos en las campañas de los partidos políticos más importantes, tráfico de influencia y un continuo etcéteras de denuncias ponen de manifiesto este problema y en consecuencia el malestar del pueblo costarricense que espera que sus dirigentes actúen de forma ejemplar.

El último episodio que involucró al ex ministro de Hacienda y al Director de Tributación Directa indignó a la ciudadanía de forma inmediata ¿Cómo pueden tener cara para pedir más impuestos a la población cuando ellos como individuos no eran congruentes ni consecuentes con lo que ellos mismos pedían?

Vemos también con preocupación un exceso de crítica en los medios sociales digitales, artículos refiriéndose a este tema con intereses políticos, politiqueros, de forma jocosa, sarcástica y unos pocos escritos de fondo bien intencionados.



Gente lanzando piedras, como si estuvieran exentos -en su propia realidad- de hechos similares pero no públicos, es bueno recordar que “nuestros” políticos o politiqueros reflejan una parte de lo que somos como sociedad, el pueblo no es diferente, juzgar y culpar a los demás es muy fácil, pero en el fondo sabemos que todos somos muy parecidos.

Sí, en efecto, esta crisis abarca todos estos hechos vergonzosos y otros más que ya conoce la población, pero por otro lado se maximizan sin tomar en cuenta que esto es reflejo de nosotros como individuos y de todos nosotros como sociedad.

Se ha querido confrontar esta crisis con el estado de felicidad que tiene el pueblo, como si en efecto al costarricense nada de lo que está pasando le importara, pero no es así, la crisis existe, es real, pero esto no significa que el pueblo -que es feliz- debe dejar de serlo.

Dicho lo anterior, pensamos que para superar esta crisis, los gobernantes, los aspirantes a gobernar y todos en general deberíamos estar más conscientes de quienes somos, de cómo actuamos en la vida real y sobre todo preguntarnos qué es lo que en verdad queremos ser como individuos y como sociedad.

La crisis la superaremos cuando empecemos a tomar conciencia de ello, hagamos esto y a mediano plazo veremos a los políticos dedicándose hacer política y no a la politiquería, a los gobernantes a gobernar, y a los ciudadanos cumpliendo con sus obligaciones.

Si no encontró lo que buscaba, intente utilizando nuestra herramienta de búsqueda:

1 comment for “¿Crisis ético-política en el país de la felicidad?