¿Cuál es el miedo de los costarricenses a tener más libertad?

Por Carlos Vilchez Navamuel

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Las pasadas elecciones en Costa Rica demostraron una vez más que los costarricenses votaron por candidatos que representan al socialismo con diferentes matices, unos rosados, otros rojos y otros mucho más rojos, pero socialistas al fin, esto refleja sin duda alguna un miedo a los “cambios buenos”,  me refiero concretamente a que el costarricense todavía se niega inconscientemente a tener más libertades políticas y económicas, se niega a la posibilidad de reducir el Estado y hacerlo más eficiente, por el contrario, pareciera más bien que al “tico” no le importa que el aparato estatal crezca irracionalmente, los resultados están a la vista, la oferta de los dos partidos que llegaron a la segunda ronda prometieron un Estado más fuerte, y con los últimos acontecimientos de todos conocidos estamos seguros que lo que viene es eso.

¿Cuál es el miedo de los costarricenses a tener más libertad?  Esta es la pregunta que deberían hacerse quienes votaron y votarán por los candidatos que han ofrecido este sistema político socialista que tenemos.

Estamos claros que con cualquier socialismo que nos gobierne no vamos a poder realizar los cambios que algunos anhelamos en corto tiempo, en los últimos treinta años hemos logrado algunas cosas porque ciertos gobiernos abrieron un poco la llave de las libertades económicas, pero lamentablemente esto se ha hecho en forma muy lenta, entre estos objetivos alcanzados podemos mencionar; tratados de libre comercio, banca y telefonía mixta,  sin embargo esto logros, los enemigos del cambio lo han  satanizado diciendo que son producto de las ideas neoliberales, ignorando que el concepto de neoliberalismo es muy claro por cuanto su objetivo más que nada es reducir el Estado a su mínima expresión, cosa que no ha ocurrido en ningún gobierno anterior.

El costarricense le tiene miedo a tener un Estado más pequeño porque -suponemos-  se sentiría huérfano sin una institución que lo proteja, tanto empresarios de turismo, como los industriales, los exportadores, los arroceros y los cañeros por poner unos cuantos ejemplos son protegidos de alguna manera por el Estado. Todo esto sucede sin tomar en cuenta que el pueblo en general es el gran consumidor e irónicamente  el gran sacrificado, pagamos por ejemplo, más caro el arroz, por que unos cuantos lograron que el Estado los protegiera.

Lamentablemente el tico no ha caído en cuenta que este miedo al cambio es el que no lo deja avanzar hacia un sistema político y económico más moderno, más libre, como lo tienen en Australia, Nueva Zelanda o Singapur. Estos costarricenses privilegiados se quejan a diario del sistema que tenemos pero no quieren que toquen sus feudos. Recuerden, con el socialismo el Estado es el que decide quiénes son los grupos que deben de beneficiase, llámese, industriales, agricultores, exportadores, empleados públicos, empresarios o sindicatos.

Hace unos días encontré una conversación muy interesante relacionada al tema que aquí comentamos en Facebook, la leí porque  una de las personas que hacía muy buenos comentarios era José Joaquín Fernández,  un economista que acaba de ser aceptado como miembro nada menos de la Mont Pelerin Society y del cual escribí hace unos días algo al respecto.  http://www.carlosvilcheznavamuel.com/un-nombramiento-que-debe-enorgullecernos/

Fernández explicaba que “Erick Fromm hablaba del “miedo a la libertad”. Y nos decía que  “Dado que el ejercicio de la libertad y la responsabilidad van de la mano, el socialismo es una forma sicológica de negar la responsabilidad de nuestros actos y de nuestra vida, porque el socialista  le entrega su vida y sus decisiones al burócrata”.

Y más adelante agregaba que “la autoestima está necesariamente ligada al hecho de asumir la responsabilidad de nuestros actos y hacer a un lado el papel de víctima, desde un punto de vista sicológico, el socialismo es la doctrina política del que tiene baja autoestima”. Y finalizaba su comentario afirmando que “Quien tiene alta autoestima, demanda libertad para poder ejercer sus decisiones. Una persona con alta autoestima no requiere que nadie le diga qué hacer con su vida, sean sus padres, la iglesia, y mucho menos, el burócrata”.  (Las negritas y el subrayado es nuestro)

El adoctrinamiento socialista le hace pensar a las personas precisamente lo contrario a lo que resaltamos en el párrafo anterior, el costarricense entiende que el Estado debe de resolver los problemas del ciudadano por un adoctrinamiento que se produce en las escuelas, colegios y universidades, al tico desde pequeño se le enseña por ejemplo a que estudie para que sea empleado y ojalá empleado del Estado, no se le educa para que sea emprendedor, o para que aspire a que haga su propia empresa y se convierta en empleador.

En conclusión podemos decir que por ahora la mayoría de los ticos siguen con miedo al cambio, no les gusta el riesgo, pocos tienen ideas emprendedoras, piensan todo en pequeño, y no les importa si le suben o no los impuestos, tampoco les importa si la burocracia aumenta, porque al final entendemos que pocos comprenden lo que verdaderamente sucede en su propio entorno, menos podrían entender lo que ciertos políticos hacen con ellos.

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