De Populismos

Por Carlos Vilchez Navamuel

Carlos Vilchez Navamuel (foto 2)

El populismo  -según nos dice Wikipedia-es un “término político para designar corrientes heterogéneas pero caracterizadas por su aversión discursiva o real a las élites económicas e intelectuales, su rechazo de los partidos tradicionales (institucionales e ideológicas), su denuncia de la corrupción política por parte de las clases privilegiadas y su constante apelación al  “pueblo” ” como fuente del poder. Los personajes populistas se caracterizan porque afirman enfocarse en el pueblo y velar por éste.”

Y nosotros preguntamos: ¿No es esto lo que han estado haciendo los gobiernos de Chávez en Venezuela, la Vda. de Kirchner en Argentina, el demagogo de Morales en Bolivia, el patán de Correa en Ecuador y el “yes man” de Ortega en Nicaragua

En nuestra región  el populismo se ha diseminado como una plaga, los cinco países antes mencionados cayeron en la trampa de su irresponsable oferta, a esta clase de populismo el escritor chileno Mauricio Rojas lo llamó  “populismo payaso y subdesarrollado”.

Este escritor, en un artículo titulado “El populismo y la crisis”  nos cuenta que fue invitado a Perú por  la Fundación  Internacional para la Libertad a dar una conferencia y allí explicó: “Mi  ponencia  sobre   el  populismo   del  Estado   del Bienestar o Benefactor sorprendió a un público que pensaba que la desdicha del populismo era una exclusividad latinoamericana. Acostumbrados al populismo payaso y subdesarrollado de los caudillos iberoamericanos, a las estridencias chabacanas de un Perón o un Chávez, con su personalismo autoritario y errático, no habían imaginado que podía existir otro populismo, un populismo de país desarrollado, más impersonal y menos aparatoso pero, en el fondo, igualmente destructivo. Menos aún podían imaginar que justamente ese populismo serio estaba en la raíz de la actual crisis europea.”

Y en el mismo escrito agregaba: “Esencialmente, el populismo consiste en crear una ilusión de progreso y bienestar sobre la base de un uso irresponsable e insostenible del poder y los recursos públicos. Eso fue lo que hizo, por ejemplo, Perón en Argentina, gastándose las grandes reservas de divisas que había acumulado el país durante la II Guerra Mundial y derrochando su riqueza agraria. Eso es lo que ha hecho Chávez en Venezuela, gracias a los petrodólares. En suma, pan y circo, como en los viejos tiempos.”

Pero a la par de este populismo -nos dice Herrera en su artículo. “Hay otra manera de fabricar la ilusión populista. Desde hace ya algunas décadas, diversos países de Europa Occidental vienen desarrollando un Estado, llamado “del Bienestar” o “Benefactor”, que promete a la gente un presente y un futuro de bienestar y seguridad y genera una sociedad de los derechos, que siempre van a más, que siempre son más generosos, y que permiten a la ciudadanía trabajar menos, jubilarse antes y hacer San Lunes cada dos semanas; en suma, ser felices y comer perdices todos los días. Los ciudadanos se creyeron el cuento. Se dejaron alegremente embaucar, como si el Estado o los políticos de turno tuviesen, tal como los caudillos iberoamericanos, una varita mágica que les permitiese convertir en realidad tanto derecho a vivir mejor con menos esfuerzo.”   http://revista.libertaddigital.com/el-populismo-y-la-crisis-1276240044.html

Con estos comentarios no nos queda otra cosa a los ciudadanos de todos nuestros países concientizarnos sobre el tema, estar alertas y señalar cuantas veces sea necesario lo que puede suceder, porque está visto que al final de cuentas “la jarana saldrá a la cara”

 

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