El Clientelismo político, el cáncer del Estado

Por Carlos Vilchez Navamuel

Antes de comenzar este comentario es bueno repasar qué entendemos por clientelismo político, una de las definiciones que encontramos en la red, el sitio de Internet, Contra Peso Info nos explica que el clientelismo político “Es un fenómeno netamente político y de gobierno, que describe un tipo de relación entre gobernantes o funcionarios de gobierno, de un lado, y personas o grupos civiles, del otro”. Por otra parte, explica que “La esencia del clientelismo radica en un intercambio de favores entre gobernantes y personas o grupos de ellas dentro de una relación de mutuo beneficio”. Como resultado “Las personas y grupos obtienen del gobierno tratamientos excepcionales, como favores, concesiones, privilegios y exenciones que les representan un provecho propio como, por ejemplo, ingresos extras a empresas por la prohibición de exportaciones”. En otras palabras, corruptela pura. http://contrapeso.info/2015/que-es-clientelismo-politico/

Como en muchos otros países, este desacierto, esta forma de favorecer a personas o grupos que la clase política decide es perversa y crea desigualdad de oportunidades, mucho del clientelismo político que existe en Costa Rica es producto de la Constitución de 1949 que con esas ideas socialistas creó monopolios estatales coartando la libertad económica y formó pequeños grupos muy poderosos en el sector agroindustrial como los de la caña y el arroz.

El clientelismo político favorece entre otros a sindicatos que se han beneficiado con tantos privilegios, así como pluses y salarios desmedidos, banqueros, exportadores, agencias de autos, aparece también en las licitaciones públicas, y como si no fuera suficiente la mayoría de los industriales y empresarios buscan beneficio de este cáncer que nos carcome y que produce no solo malestar en la sociedad sino gran desigualdad.

Bien lo dijo Charles Koch «La mayoría de los hombres de negocios de hoy no son partidarios del capitalismo de la libre empresa. En lugar de eso, prefieren el “capitalismo político”, un sistema en el que el gobierno garantiza las ganancias empresariales, mientras que el propio negocio enfrenta menos competencia y más seguridad para sí mismo»



Para nosotros lo que sucedió en la Asamblea Legislativa en estos días es CLIENTELISMO POLÍTICO PURO, una comisión legislativa con potestad plena aprobó el proyecto de Ley 17561, una iniciativa que presentó en el 2009 la Junta de Pensiones del Magisterio Nacional y el Foro de Presidentes y Secretarios Generales con la finalidad de permitirles a un grupo de docentes que están cotizando en Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (RIVM) de la CCSS el regreso al régimen del Magisterio Nacional.

Esto sucede precisamente en momentos en que el sistema del IVM ha sido cuestionado y que le podría quitar al fondo del IVM una suma considerable tal y como bien señaló el diputado Otto Guevara Guth del ML hace solo unos días en su muro de Facebook “El PLN, el PUSC y el FA, en un acto de absoluta irresponsabilidad, aprueban este proyecto de ley que le mete un zarpazo de 52.000 millones de colones al fondo del IVM y además le reduce las cotizaciones de 6.000 trabajadores que se trasladarían al régimen de pensiones del magisterio. Pero la irresponsabilidad no termina ahí. También representa un incremento del gasto público en los siguientes 20 años de casi 600.000 millones de colones ya que el Ministerio de Hacienda (todos los costarricenses) deberá transferir ese dinero a ese régimen de pensiones para cubrir el faltante ofrecido a esos potenciales nuevos pensionados del magisterio”.

Como ya lo hemos comentado en otras ocasiones, cobrar altos impuestos es un robo legalizado, de la misma forma el clientelismo político es una forma de corrupción legalizada, los PARTIDOS POLÍTICOS CLIENTELISTAS continúan favoreciendo a pequeños grupos de privilegiados donde el resto de los costarricenses estamos obligados a pagarles con impuestos.

Por todo lo anterior debemos de reducir el Estado a su mínima expresión, entre menos burocracia exista menos clientelismo y corrupción habrá y menos impuestos se necesitarán.

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