En Cuba se cumplió medio siglo de usar “la libreta de la vergüenza”

Por Carlos Vilchez Navamuel

la libreta cubana

En estos días se han estado publicando en diferentes medios y en las redes sociales comentarios y artículos sobre  la celebración del cincuentenario de la  “Libreta de abastecimiento cubana”  ¡Vaya logro el de los hermanos Castro!  Apenas para que lo presenten para un record guiness.

El periódico argentino La Capital nos informó hace unos días que “La libreta de racionamiento cubana cumplió 50 años”.  Que fue implantada por Fidel Castro y que  entró en circulación en Cuba en 1963 para paliar la escasez de alimentos debido al embargo de los EEUU.

La misma fuente nos informa que  en abril del 2011 el presidente cubano Raúl Castro habría dicho que “La libreta fue introducida con “una vocación igualitaria  en momentos  de escasez,   para proteger  a  nuestro pueblo de la especulación y el acaparamiento con fines de lucro”.     http://www.lacapital.com.ar/el-mundo/La-libreta-de-racionamiento-cubana-cumple-50-aos-cada-vez-mas-delgada-20130713-0006.html



Quedados en el tiempo

Quedados en el tiempo

Se calcula que existen 3,6 millones de libretas porque cada familia tiene una y en Cuba hay una población de 11,1 millones. A nosotros nos gustaría ver las libretas que han sido utilizadas por  Fidel y Raúl Castro así como la de todos los que han estado en la cúpula del gobierno en estos 50 años.

La verdad  nos cuesta imaginarnos  a Fidel Castro y a su hermano utilizando la libreta igualitaria, de la misma forma que no nos imaginamos a los generales y funcionarios con altos puestos  haciendo cola con su libreta de racionamiento y contentos con sus diez onzas de frijoles y cuatro onzas de café.

Esta libreta  lo que da es pena ajena, tal y como lo explica el periodista cubano Alberto Muller en su artículo titulado   “Burla de medio siglo la libreta de racionamiento en Cuba”  cuando  detalla  de que se trata, dice así:  “La ración mensual promedio de la libreta de racionamiento se ha ido reduciendo a unos cuantos huevos y a unas cuantas libras de azúcar que se cuentan con los dedos de una mano. A esa cantidad irrisoria se suman siete libras de arroz, diez onzas de frijoles, diez onzas de aceite, cuatro onzas de café y media libra de pollo o pescado, por persona. Pero el verdadero problema de este sistema de racionamiento en las carnes es que cuando falta el pollo, a veces de demora el pescado, y el bodeguero termina dando unas lascas de mortadela grasosa que saben a cloro mezclado con tierra. Además la famosa libreta da un kilo de sal por núcleo, que quiere decir por familia, que no alcanza ni para la primera semana del mes, lo que obliga al ciudadano a ir a comprar sal en el mercado de la bolsa negra, que generalmente es sal robada de los propios almacenes del Estado.”  http://albertomuller.net/noticias/burla-de-medio-siglo-la-libreta-de-racionamiento-en-cuba-3/

A la información arriba anotada,  Muller agrega un dato muy significativo cuando dice que “Se estima que al menos el 60% de la población se alimenta fundamentalmente de la libreta de racionamiento o canasta subsidiada.  Pero como la ración mensual que ofrece la libreta no alcanza, la mayoría debe adquirir a precios libre de mercado, con la moneda de los privilegiados, los productos que les faltan en las tiendas.”

Y nosotros nos preguntamos ¿Cómo lo hacen?  Sinceramente no nos imaginamos a los venezolanos o a los centroamericanos con una libreta parecida,  porque en estos lares aunque sabemos existe la pobreza,  no se compara con la de la isla y las personas aún son libres de comprar lo que quieren.

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