Infraestructura vial, el gran desafío


Por Carlos Vilchez Navamuel
Consultor de Bienes Raíces

El pasado lunes 16 de agosto de 2010 la presidenta de la República doña Laura Chinchilla presentó las metas de su gobierno (40) divididas en cuatro áreas: bienestar social y familia, competitividad en innovación, ambiente y seguridad.

Se destacan la aspiración de recuperar 64.000 empleos, bajar el número de familias en pobreza extrema, la lucha contra el hampa, mas seguridad, mejorar la infraestructura vial, atraer $9.000 millones en inversión extranjera directa y exportar $17.000 millones de dólares para el 2014. Lo que sí resulta curioso es que el sector agrícola no haya sido mencionado.
http://www.casapres.go.cr/web/index.php?option=com_content&view=article&id=93:nato-restore-ties&catid=42:rokstories

Sin embargo el plan de infraestructura vial se queda -para decirlo como los ticos – muy “chiquitico” entre los proyectos que se mencionan está el mejoramiento de la infraestructura vial con la ejecución del préstamo del BID por $850 millones de dólares, de los cuales $200 millones están destinados para la red vial cantonal, un plan de recuperación de 230 puentes por otros $200 millones, la concesión de la carretera a San Ramón, la construcción de la carretera a San Carlos, la de la ruta 32 u otra alternativa y la de circunvalación norte, la Concesión de la Terminal de Contenedores de Moín y concesión de gestión de servicio público de Limón-Moin, así como la Construcción Terminal de Pasajeros de Liberia y la finalización del aeropuerto Juan Santamaría.

Si seguimos pensando de esta manera pasarán otros 50 años con los mismos puentes, las mismas carreteras y con cientos de miles de vehículos más, el verdadero desafío de este gobierno debería ser la realización de un plan completo para solucionar a muy corto plazo el gran problema que tenemos en infraestructura vial.



Me refiero a una transformación total de nuestro sistema vial, esto es posible en un país tan pequeño, donde las distancias de frontera a frontera y de costa a costa son muy cortas, y esto lo podríamos hacer solo si empezamos a pensar en grande.

No mas carreteras nacionales y puentes de dos vías, necesitamos con urgencia puentes, túneles y viaductos para aligerar el tránsito en las ciudades y trenes más eficientes, carreteras alternas de primera clase en todo el país. Algunos de estos proyectos se harían por concesión y otros de forma financiada.

Deberíamos entonces realizar un estudio de factibilidad que nos permita visualizar todas las necesidades para los próximos 25 años, conocer los costos sin importar cuales sean -diez o veinte mil millones de dólares- e invitar a gobiernos como por ejemplo de China, Japón, Brasil o Alemania a participar en la financiación y ejecución.

El plan debería ser apoyado por todas los partidos políticos de manera que se convierta en un proyecto nacional.

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