La Carreta y la mentalidad de los Ticos

Por Carlos Vilchez Navamuel

Carreta típica

La carreta típica -el símbolo del trabajo- uno de los once símbolos patrios que tiene Costa Rica, decidido así el 22 de marzo de 1988 mediante Decreto No. 18197-C y publicado en La Gaceta No. 131 el 11 de julio de 1988, es uno de los símbolos con que más se identifican los ticos, simboliza también la cultura de la paz y el trabajo del costarricense.

La carreta fue el medio de transporte más importante con que contó el país a mediados del siglo XIX cuando se empezó a exportar el café, ahora cuando hablamos de carretas típicas nos referimos en general a un producto artesanal que se fabrica hoy en diferentes formas y tamaños por nuestros artesanos con cientos de dibujos y colores que luego -ya terminadas- se llevan tanto turistas y nacionales como un recuerdo a otros países.

Sabemos que en Costa Rica tenemos cosas buenas, por ejemplo el costarricense es positivo, y vive feliz, su lema “pura vida” lo define muy bien, el costarricense logró mejorar la calidad de vida como muchos países del primer mundo, los índices de natalidad y de promedio de vida así lo confirman.



Sin embargo este símbolo como veremos más adelante lo podemos relacionar lamentablemente con una característica negativa que tiene una mayoría de costarricenses, una característica de la cual todos se quejan y odian, pero que muy pocas personas hacen algo para corregirla.

Los ticos acostumbran a hacer y a solucionar las cosas de forma muy, muy lenta, nada es expedito, seguimos con el pensamiento de que viajamos en carreta y que los tiempos dependen de ese transporte, además de ello, y para peores, agravamos las cosas aumentando la burocracia por clientelismo político, los trámites son engorrosos, todo se deja para última hora, la gente acostumbra a ser incumplida y llega tarde a la mayoría de sus encuentros sean estos de negocios o sociales.

Los mejores ejemplos de esta forma de ser los encontramos con el desarrollo de la infraestructura, Costa Rica se quedó rezagada y en pleno siglo XXI seguimos con carreteras del tercer mundo, puentes de dos vías, además contamos con instituciones enmarañadas, educación mediocre, y un fanatismo ambiental desmedido que no nos permite avanzar más rápido, 14 años para poder decir que ya no hacemos filas para pedir un teléfono celular, 30 años para terminar una carretera como la de Caldera, 40 años y no se ha terminado la carretera de circunvalación, 50 años y la avenida segunda aún no se ha concluido, más de 4 años para aprobar el tratado comercial con EEUU y el resto de países del área, varios años para resolver un problema tan sencillo como la platina del puente del río Virilla, años para resolver empréstitos y concesiones son solo unos ejemplos de la lentitud con la que los costarricenses resuelven sus problemas.

Esta serie de hechos concretos nos dicen que seguimos realizando las cosas como si viviéramos en mitad el siglo XIX cuando las carretas representaban nuestro sistema de transporte y las decisiones se tomaban en esas circunstancias.

Se convierte así este símbolo -la carreta- en algo más, es ahora el icono de nuestras estructuras mentales y físicas, es el símbolo de la lentitud y de la inoperancia en pleno siglo XXI, nos preguntamos con todo respeto que hubiera pasado sin en lugar de la carreta tuviéramos un símbolo que representara la velocidad, algo así como el símbolo de “flash” ¿Actuaríamos diferente? ¿Usted que opina?

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