La presidente de Costa Rica, Laura Chinchilla, debería pronunciarse sobre los sucesos en Venezuela

Por Carlos Vilchez Navamuel

Laura Chinchhilla y Raúl Castro en la Habana, Cuba

Laura Chinchhilla y Raúl Castro en la Habana, Cuba

No comprendemos el silencio de la presidente de Costa Rica, Laura Chinchilla, sobre los sucesos ocurridos en estos días en Venezuela, sobre todo porque sabemos que doña Laura recibió en enero pasado de su homólogo cubano, Raúl Castro, la presidencia temporal de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, (La CELAC) en la Habana. En realidad la presidencia la reciben los países, pero a quién corresponde  presidirla es al presidente del país que recibe ese mandato.  La represión en Venezuela aumenta día a día, los hechos de esta semana lo demuestran, el cargo que le dieron en Cuba a Costa Rica  le permite convocar a los presidentes latinoamericanos de forma urgente para buscar una solución al problema venezolano.

Entendemos que para resolver estos problemas está la OEA, sin embargo conocemos cuanto rechazo le tienen a esta organización los gobiernos del ALBA y otros que dependen del petróleo venezolano, pero si las pretensiones de la CELAC son suplantar a la OEA para resolver los problemas de la región, esta sería una buena oportunidad para empezar hacerlo, y si la presidencia de ese organismo la tiene Costa Rica, no vemos mejor ocasión para empezar a discutir este problema que viene creciendo con el tiempo en la nación venezolana.

Mientras tanto el dos veces presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias Sánchez hizo unas declaraciones contundentes, donde manifestó entre otras cosas que “Venezuela puede hacer todos los esfuerzos de oratoria que desee para vender la idea de que es una verdadera democracia, pero con cada violación a los derechos humanos que comete niega en la práctica esa afirmación, porque reprime la crítica y la disidencia”. Y más adelante añadió “Todo gobierno que respete los derechos humanos debe respetar el derecho de su pueblo a manifestarse pacíficamente. El uso de la violencia es inaceptable”.  También afirmó  “Venezuela debe respetar los derechos humanos, sobre todo los derechos de sus opositores, porque no tiene ningún mérito respetar sólo los derechos de sus partidarios”. Y terminó su declaración diciendo que  “Llega el momento en que el silencio se convierte en traición”. Por ello estoy consciente de que al hacer estas afirmaciones me expongo a todo tipo de críticas de parte del Gobierno venezolano. Me acusarán de inmiscuirme en asuntos internos, de irrespetar su soberanía y, casi con certeza, de ser un lacayo del imperio. Sin duda, soy un lacayo del imperio: del imperio de la razón, de la cordura, de la compasión y de la libertad. No voy a callarme cuando se vulneran los derechos humanos. No voy a callarme cuando la sola existencia de un gobierno como el de Venezuela es una afrenta a la democracia. No voy a callarme cuando se pone en jaque la vida de seres humanos, por defender sus derechos ciudadanos. He vivido lo suficiente para saber que no hay nada peor que tener miedo a decir la verdad”. (Las negritas y el subrayado son nuestros).         https://www.facebook.com/oscarariascr/posts/606081826135560



Otra persona que alzó la voz recientemente contra estos hechos, fue el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, al decir “Que se pida renuncia de la dictadura sanguinaria de Venezuela por parte de los miembros democráticos de la OEA, de acuerdo con la Carta Democrática”. http://www.ntn24.com/videos/expresidente-alvaro-uribe-velez-se-pronuncia-en-twttier-121758

También la Presidenta electa de Chile se refirió a este tema y escribió en su cuenta de Twitter el 13 de febrero “Repudio la represión en todos sus órdenes. Venezuela debe realizar plebiscito. Mi mayor rechazo a Nicolás Maduro. No se ataca al pueblo”.
http://noticiasvenezuela.org/2014/02/michelle-bachelet-%E2%80%8F-rechaza-a-nicolas-maduro/

Que bueno que se empiezan a oír las voces de demócratas de la talla del Premio Nobel de la Paz Oscar Arias y de los ex presidentes de Colombia Álvaro Uribe y Michelle Bachelet de Chile, porque hasta el momento nos hemos quedado asombrados ante el silencio de muchos de los actuales presidentes latinoamericanos que se saben son demócratas, la verdad sea dicha, los presidentes de Latinoamérica han sido blandengues con el gobierno de Venezuela y con el gobierno cubano, la última cumbre de la CELAC representó una burla para los demócratas del mundo,  los presidentes latinoamericanos continúan la alcahuetería con los gobernantes de  la isla representantes del gobierno más represor del continente.                 http://www.carlosvilcheznavamuel.com/cinismo-detenciones-y-omisiones-en-la-ii-cumbre-de-la-celac/

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