La CELAC, del dicho al hecho hay mucho trecho

Por Carlos Vilchez Navamuel

Recién acaba de concluir la primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) realizada en el Teatro Teresa Carreño en Caracas, Venezuela con la asistencia de todos los países que la conforman que son 33. La CELAC tiene su origen en la XXI Cumbre de Río llevada acabo en febrero del 2010 en la Ciudad de Playa del Carmen, México, es allí en esa reunión donde se determina formar este organismo independiente a la OEA con el objetivo principal de que se puedan discutir los problemas Latinoamericanos y del Caribe sin la inclusión de los Estados Unidos de América y Canadá.

Conscientes de la conmemoración del bicentenario que se celebra en diferentes países del área y recordando a sus libertadores, por primera vez se logra tener un foro regional completo, lo que representa sin lugar a dudas un hito histórico.

Entre los acuerdos que se firmaron están: La Declaración de Caracas, Procedimientos para el funcionamiento orgánico de la CELAC, el Plan de Acción de Caracas, el Comunicado contra el bloqueo a Cuba Declaración especial en defensa de la democracia, la Declaración sobre Malvinas, el acuerdo Contra la Especulación Financiera y la Excesiva Volatilidad de Precios de los Alimentos, y Sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional.



En la clausura de la Cumbre el presidente venezolano, Hugo Chávez entregó la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinomericanos y Caribeños (Celac) al Jefe de Estado chileno, Sebastián Piñera. Lo positivo, la aparente buena intención -por ahora- de todos sus socios, lo increíble, que se acepte al representante de Cuba como un demócrata más entre el grupo sin haberle exigido apertura política en la isla, lo ridículo, que algunos mandatarios sigan renegando del principal socio comercial que tienen y del cual dependen casi todos los países de la región.

Hasta aquí todo “pinta más o menos bonito” sin embargo la realidad es que las diferencias entre los países de nuestra región no son pequeñas y será difícil ver esta nueva institución realizando todas las tareas que se han propuesto como muchos ingenuos ya lo piensan, Francisco Santibáñez, investigador de la fundación Pensar de Argentina en su artículo titulado “Celac: ¿Réquiem para Unasur? Nos recuerda que “Mientras algunas naciones pretenden que Celac tome el lugar de la OEA, otras tan solo la ven como un nuevo foro de discusión o como, en el caso de México y Centroamérica, una manera de disminuir su dependencia de Estados Unidos. Pero lo que sí dejo en claro la reciente cumbre en Caracas es la debilidad de la entidad que durante estos últimos años pretendió convertirse en la organización más importante de la región: la Unión de Naciones Suramericanas o Unasur.” Y Santibáñez nos recuerda además que “Si hay algo que no falta en América latina son tratados y organizaciones internacionales. Algunas de estas son Unasur, Mercosur, la Alianza del Pacífico, la Organización de Estados Centroamericanos, Aladi y la Comunidad Andina. Por supuesto, también debemos mencionar a las instituciones que – como es el caso de la OEA – tienen carácter hemisférico.”
http://america.infobae.com/notas/39419-Celac-Requiem-para-Unasur

A la par de estos comentarios, la tarea que se propone la CELAC no es fácil, para empezar, los miembros de este grupo no pudieron ponerse de acuerdo en el procedimiento para el funcionamiento orgánico que tiene que ver con la toma de decisiones, mucho menos se vislumbra la redacción de una carta constitutiva que es lo que les dará las pautas y fijará las obligaciones a que se deberán someter todos los países para cumplir el objetivo y por supuesto el financiamiento para mantener a la institución.

Todo lo anterior nos hace recordar aquel refrán que dice que “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Ojalá no nos tome otros 200 años concretar los objetivos.

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