Las novelas ticas no duran más de 3 días, pero cuidado.

Por Carlos Vilchez Navamuel

Contrario a los culebrones venezolanos o mexicanos, las novelas en Costa Rica duran muy  pocos días, estas además se diferencian de  las novelas mencionadas porque aquellas nacen del guionista, trabajan en ellas actrices y actores, las gravan en estudios, las editan y luego las distribuyen, mientras que las ticas se hacen en vivo y los protagonistas generalmente son políticos y funcionarios públicos.

Tan poco tiempo tarda cada culebrón en el país de los ticos, que aquí se dice que “no hay mal que dure tres días”  así son nuestras novelas, se nos vienen a la cabeza algunas de ellas, primero la de los ecologistas fanáticos con el asunto de las Crucitas, luego que si don Rodrigo se metía mucho con el gobierno de Chinchilla, que si los Arias son los que gobiernan el país, sin olvidarnos de mencionar el culebrón del puente de la platina, las elecciones en la Asamblea Legislativa, las multas exageradas de tránsito, las cámaras en las carreteras, el escándalo sobre “el chorizo de la trocha”, la llegada  de José María a Costa Rica, el video de la Karina,  y en estos días la destitución primero y luego la restitución del Magistrado Cruz que no duró cinco días.

Y es que estas novelas ticas por dicha pasan rápido, y así sucede porque si nos fijamos bien, nada de lo mencionado arriba representa graves problemas,  por esto entre otras cosas nos preguntamos:  ¿Por qué mejor no le dedicamos este tiempo a resolver los verdaderos problemas que tenemos?  Debemos empezar por desarrollar  un proyecto país el cual incluirá  la  infraestructura vial que se cae a pedazos, los problemas de  burocracia que se aumenta la mayoría de las veces por clientelismo y que ha hecho que el déficit fiscal actual tenga una gran grieta, el de la Caja de Seguro Social que actualmente es una braza, el de la educación  para  mejorarla sustancialmente, el de la pobreza que tanto indigna, el de transformar al Estado para que trabaje de forma eficiente, y sobre todo preguntarnos y contestarnos por qué tardamos tanto en tomar decisiones y ejecutarlas  rápidamente.

Para nosotros los que se benefician principalmente al propiciar estas novelas,  son  los medios de comunicación  que basados en las nuevas técnicas del entretenimiento convierten estas noticias  sin importancia real en grandes culebrones que lo único que hacen es alentar al derrotismo y al pesimismo en la población.



Esta situación nos recuerda  mucho una experiencia vivida a principios de la década de los 90 en Caracas, nuestra ciudad natal.  En esa época todo lo que hacían los políticos era tratado en los medios de prensa  de forma exagerada, los políticos de los principales partidos empezaron a sentirse acosados y cada quien empezó a ver  por sus propios intereses, los adecos  y copeyanos “serruchándose el piso entre ellos”  los partidos ya no interesaban y el país quedó al garete, los ciudadanos comprábamos los periódicos en la mañana para ver si había pasado algo después del noticiero de la noche, y en la tarde para ver si había pasado algo en la mañana.

Hartos de esto y de tantas denuncias, los venezolanos le creyeron a un golpista que primero indultaron, y que  luego tras mentiras en campaña  logró hacerse del poder,  así llegó a ser  el presidente que tienen todos ahora en Venezuela pero que solo la mitad quiere.

Cuidado, no vaya a ser el caso, que por tantas denuncias exageradas y cargadas de derrotismo caigamos en la trampa y pasemos de un mal menor a uno mayor.

 

 

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