Los siete pecados capitales A Saber

Por Carlos Vilchez Navamuel

El 13 de mayo 1904 el novelista Vasco Pío Baroja asistía a una tertulia que había abierto nada menos que el novelista poeta y dramaturgo español Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) en el Nuevo Café de Levante, allí se reunían numerosas personas y entre ellas participaban muchos intelectuales, ese día se discutía sobre el tipo de españoles que había en esa época.

Según nos dice la historia, Vasco Baroja no solo sorprendió a todos los presentes ese día, sino que sospechamos que lo que afirmó en ese momento ni él mismo sabía que tenía un significado universal como lo veremos más adelante.

Pío Baroja manifestó de forma sencilla pero contundente algo que aunque haya pasado más de un siglo todavía se mantiene vigente no solo en España sino si no también en todas las sociedades, ese 13 de mayo dijo “La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber”



1) Los que no saben.
2) Los que no quieren saber.
3) Los que odian el saber.
4) Los que sufren por no saber.
5) Los que aparentan que saben.
6) Los que triunfan sin saber.
7) Los que viven gracias a que los demás no saben.

Leídos los siete “pecados a saber” podemos concluir que en cualquier sociedad, sin importar la época en que la situemos, encontraríamos gente a la cual podríamos calificar de esta forma, a continuación nuestra breve interpretación de estos siete pecados capitales A saber.

Los que no saben, son aquellas personas que lamentablemente han vivido de alguna manera marginadas. Los que no quieren saber serían aquellos individuos despreocupados de lo que pasa a su alrededor y solo les importa lo que se refiere a su persona. Los que odian saber son aquellas personas que las domina el miedo, tienen temor al cambio en todos los sentidos. Los que sufren por no saber, serían aquellas que comprenden la necesidad de conocer y saber sobre las cosas, pero se les dificulta lograr hacerlo. Los que aparentan que saben serían aquellos intelectuales que de una u otra manera buscan sobresalir para sus propios intereses, pero que en realidad no saben mucho. Los que triunfan sin saber son los afortunados, vienen con una estrella, todo les sale bien aún sin estar seguros de lo que quieren y por último están esos grupos que viven gracias a que los demás no saben, aquí sí podemos identificar fácilmente a algunos de ellos, citaremos solo dos, los dirigentes sindicales y muchos de nuestros políticos.

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