Nacionalismo, patriotismo y fanatismo en las redes sociales

Por Carlos Vilchez Navamuel

Al leer lo que la gente comenta en las redes sociales digitales sobre sus supuestos sentimientos nacionalistas, no queda más que asombrarse, porque como veremos a continuación, muchos de esos comentarios no son de personas nacionalistas ni patriotas, si no mas bien expresiones de fanáticos que han perdido la objetividad y defienden cosas absurdas y banales.

Para comprender bien lo que aquí estamos exponiendo debemos primero aclarar lo que cada una de estas palabras significa de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española.

El nacionalismo es la aspiración o tendencia de un pueblo o raza a tener una cierta independencia en sus órganos rectores, es además el apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece. El patriotismo lo tiene aquel individuo que tiene amor a su patria y procura todo su bien y por último vemos que el fanatismo es aquello que se defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas.

Oponerse a algo por el simple hecho que es de origen extranjero, es absurdo, decir por ejemplo, que no contestarán teléfonos con números que no sean los distribuidos por el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), es puro fanatismo, formar grupos en las redes en contra de las personas que hablan de tú, o ser despectivos con personas que son foráneas no son cosas de patriotas o de buenos nacionalistas, si no más bien de personas fanáticas que no se han puesto a pensar seriamente en lo que expresan.



Manifestar este tipo de cosas en una red social como Facebook es la mayor contradicción que uno se puede encontrar, se oponen a lo hecho o producido en el exterior, pero utilizan a diario un sin fin de aparatos, medicinas y tecnología que fueron desarrolladas en su mayoría en el extranjero incluyendo Internet donde reniegan de ello.

El fanático puede defender con mucho apasionamiento una creencia u una opinión pero no quiere decir que tenga la razón.

El patriota tiene amor a la patria y procura lo mejor para ella, pero no necesariamente tiene que defender creencias de algunos de sus compatriotas, si no fijémonos en el caso patético de Venezuela, donde un “loquito de atar” tiene a un poco menos de la mitad de los venezolanos embobados por una creencia ideológica -el socialismo del siglo XXI- que ni el mismo sabe definir.

El nacionalista pretende tener independencia de los órganos rectores externos, lo cual es importante pero, no significa que tiene que rechazar ideas o tendencias modernas que puedan ser bien utilizadas en su nación.

Los “motores” que hacen que las sociedades se transformen son y serán; el intercambio del conocimiento, la tecnología y las costumbres que se adopten en libertad y por propia voluntad.

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