Osama Bin Laden, “el príncipe del mal” ha muerto


Por Carlos Vilchez Navamuel

Usama u Osama Bin Laden nació en Arabia Saudita en 1957 en una “cuna de oro” su familia, una de las más ricas de esa nación está emparentada con la monarquía, sin embargo por esas cosas del “destino” y del tiempo, se convirtió en el hombre mas buscado por el FBI al responsabilizarlo por los atentados del 11-S, el acto terrorista más importante que haya experimentado los EEUU.

Fue miembro de la rama musulmana denominada el yihadismo, un neologismo que se ha utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales del Islam político, dejó su vida de bien y la cambió por las luchas islámicas radicales, con poco mas de 20 años se fue para Afganistán y se unió a los Talibanes, más tarde él fundaría la red terrorista Al Qaeda.

Su lucha principal era contra los EEUU, los atentados contra sus embajadas en Tanzania y Kenia en 1998 causando 224 muertos son una muestra de esto, sin embargo antes de lo ocurrido en EEUU, a Bin Laden y a su grupo Al Qaeda ya se le atribuían varios hechos terroristas en diferentes ciudades, entre ellas, Londres, Madrid, Bali, Estambul.

Han pasado 10 años desde aquel fatídico 11-09-01, nadie olvida aquellas escenas que mostraban las cadenas internacionales de televisión, dos de los edificios más emblemáticos de New York -las Torres Gemelas- se incendiaban a causa del choque de aviones que se estrellaron directamente contra estos edificios, luego veríamos a estos edificios derrumbarse y las tomas del avión estrellado contra el pentágono. EEUU y la comunidad internacional estaba en “shock.”

Después de estos atentados a Bin Laden lo apodaron el “Príncipe del mal” también se le conocía como el “Príncipe del terror” y “el fantasma más buscado” se asegura que EEUU utilizó durante todos estos años miles de agentes para encontrarlo, su cabeza tenía precio, 25 millones de dólares.



La ejecución de Bin Laden se da en el marco de una operación encubierta de los EEUU en Pakistán conocida como “Gerónimo”, la operación duró 40 minutos, pero su planeación para ejecutarla necesitó cerca de cuatro años.

Este hombre de barba larga y canosa se casó con cinco mujeres, tenía 23 hijos, algunas informaciones han señalado que murió irónicamente como un cobarde, esto porque se dice que utilizó a una de sus mujeres como escudo para protegerse. Murió de un balazo en la cabeza y según se afirma le dieron “sepultura” en el mar.

Con la noticia de que Osama Bin Laden ha muerto, la gente se lanzó a las calles a celebrar, entendemos que nadie debería de alegrarse por la muerte de un semejante, sin embargo, resulta muy difícil no hacerlo, la idea de la justicia nos invade a todos, para los afectados directos el sentimiento debe ser mucho mayor.

Con la muerte de Osama Bin Laden concluye un capítulo, pero nada más, la lucha contra los terrorista no terminará, de seguro que otros seguirán, sin embargo, el ejemplo que ha dado EEUU al no abandonar su búsqueda y continuarla, sin importar el tiempo que esto demorase, es una lección de tenacidad y un claro mensaje para todos aquellos que elijan este modelo de violencia y terror.

Irremediablemente con la muerte de este personaje, empieza la especulación, y aparece la desinformación, “Bin Laden no ha muerto” los Talibanes desmienten a los norteamericanos, exigen pruebas, otros en cambio afirman que murió hace 8 años en la batalla de Tora Bora en Afganistán, el mito se empieza a formar.

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