Reflexión sobre nuestros ancianos

Carlos Vilchez Navamuel

Como sabemos, hasta el momento el proceso de envejecimiento biológico de los seres que conocemos es irreversible y comienza cuando nacemos, sin embargo hay indicios científicos que en el futuro esto pueda cambiar.

El incremento de ancianos en los últimos 25 años está indudablemente relacionado con la calidad de vida, su alimentación, la prevención de las enfermedades y su constante cuidado.

Entendemos por vejez o senectud actual, el período de la vida humana que le sigue a la madurez, es en esta etapa cuando empezamos hablar de ancianos, los octogenarios, los nonagenarios o personas más viejas aún, muchos de ellos terminan en “asilos especializados” al cuidado de otras personas, unos pocos en sus hogares al abrigo de sus familiares.

Algunos de estos octogenarios o nonagenarios se encuentran en muy buena salud, la mayoría en cambio empiezan a verse disminuidos, afectados por una cadena de hechos propios de estas edades entre los que se encuentra los impedimentos físicos que cambian para siempre la vida del anciano, así como la de la(s) persona(s) que lo(s) cuida(n).

La mayoría de nosotros tenemos familiares directos viviendo esa etapa de la vida, son “nuestros ancianos” que se convierten en “niños” otra vez, nuestra obligación es cuidarlos no solo responsablemente, si no también hacerlo con cariño, procurar que esta etapa de la vida la pasen tranquilos, felices y acompañados especialmente del seno familiar que ellos mismos crearon.

Pero sabemos que en esta experiencia, el anciano experimenta un cambio radical en su vida personal, por eso nos preguntamos; ¿Dónde queda la dignidad, el orgullo, la vanidad? ¿Cuales serán sus sentimientos al sentirse completamente dependientes de otras personas? ¿Acaso se sufre por estar en estas circunstancias? ¿Es en estas edades donde se realiza el cuestionamiento más importante del individuo sobre la vida, la muerte y del porqué estamos aquí?

¿Qué significado tendrá para ellos -cuando están plenamente conscientes- verse en esta etapa de su vida y sentirse incapaces de resolver sus problemas más elementales de la vida como son el comer, caminar, vestirse, asearse y un etc., de cosas que con lleva esta situación.? ¿Se habrán imaginado en su juventud que llegarían a estar en estas condiciones?

¿Qué significado para nuestras vidas tiene esta relación de nosotros con nuestros ancianos? ¿Acaso nos preguntamos y reflexionamos sobre este tema en particular? ¿Qué podemos aprender nosotros sobre esta parte de nuestras vidas al relacionamos directamente con nuestros ancianos?

Y por último ¿Cual es la verdadera enseñanza que nos puede dejar esta experiencia si realmente nos involucramos en ella?

Solo encontramos una palabra en la respuesta, amor

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