Ridículo del diputado José María Villalta

Por Carlos Vilchez Navamuel

El 13 de Agosto de 2011 el periódico digital El País.cr, publicaba una nota de la Agencia internacional de noticias EFE que decía: “Un diputado en Costa Rica acusó al expresidente y premio Nóbel de la Paz 1987, Óscar Arias, de aprovecharse de recursos públicos en un viaje a la zona sur del país, pero en realidad la persona a la que hacía referencia era un chofer del mismo nombre, publicó hoy el diario La Prensa Libre.”
http://www.elpais.cr/articulos.php?id=51147

El nombre del diputado que hacía referencia la información era José María Villalta del partido comunista Frente Amplio y el nombre completo de la persona sujeta a la equivocación era el del chofer que labora en el Congreso don Oscar Arias Dowart.

La misma información agregaba lo que el diputado había expresado “En los meses de octubre y noviembre de 2010, cuando ya no era funcionario público, el expresidente Óscar Arias Sánchez también se benefició de los gastos de representación autorizados por Judesur (Junta de Desarrollo Regional de la Zona Sur)”

Tremendo ridículo hizo el diputado en el ámbito nacional e internacional, las ganas de sobresalir y aparecer en primera plana lo hicieron cometer una equivocación que le costará la credibilidad de ahora en adelante.

El Editorial de la Prensa Libre del Viernes 19 de Agosto dice lo siguiente: “Este miembro del Primer Poder de la República se ha lucido, en todo el sentido de la palabra, lanzando una acusación contra el ex presidente de la República, Óscar Arias, de quien dijo, en Judesur, la Junta que administra el Depósito Libre de Golfito, le habían pagado una estancia en la zona sur. Mas adelante añade: “Villalta terminó resbalando en la misma cáscara de banano en que quiso que se fuera el exmandatario, porque se concentró más en lo fuerte que podría sonar una acusación contra Arias que en cualquier otra cosa.”
http://www.prensalibre.cr/pl/comentarios/48901-el-caso-de-villalta-debe-forzar-un-cambio-en-el-congreso.html

Si un diputado no verifica su información, su deber es quedarse callado, “lucirse” como dice este Editorial haciendo el ridículo pone de manifiesto una vez más con cuanta ligereza se tratan las cosas en el primer poder de la República.

Y aunque el diputado Villalta aceptó posteriormente su equivocación de forma pública, sin duda alguna hizo el ridículo, ojalá aprenda la lección.

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