Sin partido nuevo que emerja, Liberación Nacional no tiene rival


Por Carlos Vilchez Navamuel

Pasadas las elecciones para escoger los nuevos Alcaldes en el país, una cosa quedó clara en Costa Rica, el partido Liberación Nacional no tiene rival.

Es un hecho contundente y aplastante, los partidos pequeños incluyendo a la Unidad no tienen suficientes seguidores en la actualidad.

El PAC por su lado aglutina un sector opositor al PLN solo en las elecciones presidenciales, pero después de ellas se diluye casi hasta desaparecer, tampoco se perfila por ahora ningún líder nuevo.

Los Libertarios andan parecido, levantan algo de polvo en las elecciones pero nada más, y ni que hablar del resto de los partidos pequeños como el PASE, FA, RC, RN o el PIN, de todos no se hace uno medianamente importante.

Los Libertarios junto con el Frente Amplio son los únicos que aportan una ideología clara, los del PAC andan con ideas “progres” del siglo pasado, y peor aún, contaminados de chavistas según las propias palabras de uno de sus fundadores, nada menos que don Beto Cañas.



Contrario a esto, el PLN con los hermanos Arias a la cabeza lograron visualizar lo que sucedía en el mundo, se animaron hacer los cambios, se volvieron más pragmáticos, se situaron más hacia el centro de lo que acostumbraban estar y se han convertido en un partido sin oposición en el país.

Sin embargo esto no es bueno, las democracias necesitan por lo menos de dos partidos fuertes para que haya equilibrio y oportunidad de alternar, de no tenerlos, se corre el peligro de convertir al PLN en un partido político al estilo del PRI mexicano donde solo un grupo muy pequeño tenía el poder.

Vale destacar también, que las pretendidas coaliciones en las pasadas elecciones para escoger Alcaldes no funcionaron, el mapa político del país se volvió verde con un 73% de alcaldías.

Esto nos deja pensando que si en las próximas elecciones presidenciales se propusieran coaliciones entre los partidos existentes, los resultados no serían mejores.

Queda otra alternativa para estos dos partidos, es más radical pero pareciera la más conveniente de cara a los próximos comicios, esta salida consiste en que alguno de estos dos partidos unidos o de forma independiente, se modernicen, cambien su ideario y el nombre del partido, de la misma forma que lo hicieron en su oportunidad el Partido Demócrata Popular de inspiración democristiana y el partido Liberal en España, fundadores del Partido Popular o PP. La decisión la tienen sus dirigentes.

El país necesita un partido político diferente, con una nueva ideología, más creativo, ubicado al centro, que respete todas las libertades, que sea humanista y pragmático, que está acorde a nuestros tiempos, con personajes jóvenes y dispuestos a gobernar de forma diferente, solo falta que emerja.

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