Urge sacar gente de las cárceles

Por Carlos Vilchez Navamuel

Los problemas penitenciarios en Latinoamérica cada día se agravan más por la mala administración y la falta de capacidad de los gobiernos para tratar el tema de forma adecuada, el hacinamiento es tal, que no se puede esperar nada positivo de la mayoría de los condenados, especialmente de todos esos jóvenes que ingresan allí por actos delictivos.

Como se sabe, esta sobre-población en las cárceles produce la mayoría de sus propios problemas y por el contrario no genera beneficios sustanciales de tipo individual, comunitario, psicológico y estructural, limita además, una atención médica adecuada para el recluso, reduce las posibilidades de trabajo que podría tener el interno y el acceso a los penales se dificulta en extremo.

Costa Rica no se salva de esto, en el último año hemos visto una serie de hechos violentos en los principales centros penitenciarios que se han salido del control de las autoridades correspondientes y estas han tenido que recurrir a la ayuda de otras autoridades para resolverlos.

Según datos suministrados por el ex Ministro de Justicia José Miguel Villalobos en una entrevista realizada en Canal 7, en el 2002 existía una población de 7000 privados de libertad, diez años después, esta población se ha duplicado y ahora suman 14.000 individuos y continúa creciendo, el problema -según palabras del ex ministro- se agravó porque el aumento resulta ahora exponencial y los recursos para solucionarlos no llegan de igual forma, lo que convierte al sistema en una bomba de tiempo.

No podemos negar que parte de esta situación se debe a que nuestras autoridades se han profesionalizado y ahora son más efectivas, tampoco debemos obviar el hecho que la población del país ha aumentado considerablemente, pero sin embargo se sabe que muchas personas que permanecen en la cárcel no deberían de estar allí. Por ejemplo, existe una cantidad de personas encerradas sin haber sido juzgadas. Otras personas permanecen privadas de libertad por haber sido juzgadas y condenadas por delitos mínimos y casi ridículos tal y como nos lo explicó el mismo Villalobos cuando dijo en la entrevista que una persona había sido condenada a 9 años de cárcel por tener menos de la décima de un gramo de droga. ¡Cuanta falta de sentido común!



Con el problema por explotar, el gobierno se plantea la construcción de nuevos reclusorios que podrían realizarse por diferentes vías, sin embargo todo esto toma mucho tiempo y “la bomba” -como dijimos más arriba- podría explotar en cualquier momento.

Por todas estas razones urge sacar gente de la cárcel, ya se mencionan algunas ideas que podrían solucionar en parte este problema.

Se habla por ejemplo, de que en otros países para solucionar el hacinamiento, las autoridades optan por ejecutar medidas distintas y novedosas y lo que es mejor, con costos menores para el Estado que están más acordes con la defensa de los derechos humanos y que han sido probadas con resultados exitosos, dos ejemplos; por faltas leves envían a los condenados a hacer trabajos sociales en vez de llevarlos a las cárceles y con otros les colocan un brazalete electrónico que limita según así lo decidan las autoridades el rango de acción de la persona y permite a las mismas saber donde se encuentra exactamente el individuo.

Esto lo podrían utilizar con todas aquellos privados de libertad que han sido imputados pero que sospechan que pueden huir, con unos tantos que ya fueron juzgados pero que se sabe no son verdaderos maleantes, ni asesinos y que quizás cometieron algún error, podrían incluirse también en esta lista a todas aquellas que sufren alguna enfermedad que requiere de cuidados especiales, o aquellas personas que fueron condenadas por primera vez y que sus penas no pasen de cinco años y por último, esta medida podría ser aplicada a esas personas cuyo condena ha sido la casa por cárcel evitando así utilizar personal permanente en estos sitios. A la par de estas medidas se les podría imponer la prohibición de ingerir alcohol o drogas y el de conducir cualquier tipo de vehículo.

Acciones como estas podrían aplicarse a muy corto plazo, lo cual beneficiaría tanto al Estado como al individuo que se le aplicara dichas medidas.

Si no encontró lo que buscaba, intente utilizando nuestra herramienta de búsqueda: